Protocolos de empleo de calcitonina por vía mesoterápica (I)

Capítulo extraído del nuevo libro de próxima aparición, con el título de “Principales protocolos de tratamientos mesoterápicos”.

© Dr. Ignacio Ordiz

Calcitonina

Es otro de los grandes principios activos utilizados en Mesoterapia, no solamente en sus indicaciones “clásicas” relacionadas con su función en el metabolismo cálcico, si no también en indicaciones más amplias.

El origen de la calcitonina comienza en los inicios de la década de los 60 cuando un equipo científico dirigido por COPP descubrió una hormona hipocalcemiante que denominó calcitonina y a la que en un primer momento se le atribuyó erróneamente un origen paratifoideo, error que sería subsanado en 1964 por McINTYRE al demostrar claramente que su origen era las células C parafoliculares del tiroides. A partir de estas células se extrajo un péptido dotado de una gran actividad hipocalcemiante, opuesta a la acción de la PTH. Su existencia quedó demostrada tanto en diferentes mamíferos (cerdo) como en peces (salmón) y se estudió su secuencia de aminoácidos antes que en humanos, hasta que se consiguió la extracción, purificación y secuenciación de la calcitonina humana.

En el año 1982 se demostró el efecto osteoclástico de la calcitonina y se localizaron los genes que codifican la hormona en el brazo corto del cromosoma 11.

Precisamente, parte de la actividad analgésica de la calcitonina puede explicarse sobre la base de que el complejo genético que codifica la calcitonina está compuesto por dos genes conocidos denominados alfa y beta. Del gen alfa derivan tanto la calcitonina como el “péptido relacionado con el gen de la calcitonina” (Calcitonin gen-related peptide o CGRP) que es un neuropéptido dotado de gran potencia vasodilatadora. El gen beta, por su parte, sólo codifica al CGRP.

La producción de calcitonina se realiza fundamentalmente en las células C del tiroides y el alfa-CGRP se produce casi exclusivamente en las células del sistema nervioso central y del periférico.

La calcitonina es un polipéptido formado por 32 aminoácidos en todas las especies conocidas, aunque la secuencia de aminoácidos varía de unas especies a otras pero manteniendo una cierta similitud entre ellas, de tal forma que 8 aminoácidos son idénticos en todas las calcitoninas conocidas y están situados en las mismas posiciones: 1, 4, 5, 6, 7, 9, 28 y 32 (Cys, Leu, Ser, Thr, Cys, Leu, Gly, Pro).

Las calcitoninas dotadas con mejor actividad biológica son las de los peces (salmón y anguila) que son 20 veces más potentes que su homóloga humana. Este hecho puede deberse a que son más resistentes a la degradación enzimática y a una mejor afinidad por los receptores. Los receptores de calcitonina son específicos y se localizan a nivel de la membrana citoplásmica, siendo muy importantes para la unión de la molécula de calcitonina. El AMPc actúa como segundo mensajero.

Los osteoclastos son las células que poseen mayor número de receptores de calcitonina y es en estas células donde la hormona ejerce su mayor actividad biológica como inhibidor de la actividad osteoclástica. Además también existen receptores de calcitonina en el riñón, en el sistema nervioso central, en algunos linfocitos B, en ciertos tipos de células tumorales y en condorcitos; posiblemente incluso los osteoblastos pueden tener receptores de calcitonina (VILLA et al, 2003).

La actividad analgésica de la calcitonina ha sido demostrada en estudios clínicos controlados en dolor producido por fractura vertebral osteoporótica, enfermedad de Pager o metástasis óseas.

A nivel farmacológico, el efecto analgésico de la calcitonina ha sido demostrado en diferentes especies y con distintos modelos experimentales de inducción de dolor, demostrándose una correlación en las diferentes calcitoninas entre la actividad antiosteoclástica y el poder analgésico.

El mecanismos analgésico de la calcitonina puede deberse a su acción tanto a nivel central como periférico, por interacción con los sistemas serotoninérgicos y catecolaminérgico por efectos sobre receptores específicos del sistema nervioso central, estímulo de la liberación de beta-endorfinas, inhibición de la síntesis y liberación de protaglandinas y otros mediadores inflamatorios o modulando el flujo de calcio a nivel central y/o periférico.

De todos estos mecanismos analgésicos parece que el más importante es su acción directa a nivel central, aunque se complemente a nivel periférico por los cambios que produce en la vascularización y estimulación nerviosa.

Así mismo se han descubierto propiedades antiestrés y analgésicas potentes que pueden deberse a facilitar la liberación de beta-endorfinas.

El descubrimiento de nuevos receptores de calcitonina en diferentes tejidos, ya sean normales o tumorales, hace presagiar que posee más efectos que los derivados de su actividad en el metabolismo cálcico, pudiendo desarrollar una cierta actividad paracrina.

Hay una serie de hechos que demuestran que la calcitonina juega un importante papel en la protección del hueso, como es que sus niveles estén incrementados en etapas de la vida en las que se requieren mayores necesidades de calcio, tales como la infancia, los embarazos o la lactancia, pero, al contrario de lo que pudiera pensarse, en situaciones de ablación total de tiroides no se produce una pérdida importante de hueso, algo que no concuerda con la existencia de niveles indetectables de calcitonina.

La calcitonina es un antagonista fisiológico de la PTH, pero su actuación en el cuadro de la osteoporosis es discutido. Si bien su tasa es menor en mujeres que en hombres, la mayor parte de los estudios no encuentran relación entre la edad y la secreción basal de calcitonina, ni en la respuesta al calcio. Para algunos autores, la carencia estrogénica se acompaña de una disminución de la reserva de calcitonina. Sin embargo, la comparación entre mujeres menopáusicas con osteoporosis y mujeres menopáusicas de la misma edad sin osteoporosis, no revela ninguna carencia de calcitonina. Además, las situaciones carenciales debidas a una tiroidectomía no se asocian a osteoporosis.

Por todo ello, existe una controversia en cuanto a la disminución de las tasas de calcitonina ligada a la carencia de estrógenos y al envejecimiento, y existen estudios tanto en animales de experimentación como en humanos, que ponen en duda que la calcitonina endógena ejerza una actividad protectora del hueso.

Un hecho curioso que se encuentra en la clínica es que el tratamiento continuo con calcitonina tiende a producir una disminución de sus efectos. En principio se pensaba que este hecho era debido al desarrollo de anticuerpos frente a la calcitonina, pero actualmente se piensa que el uso continuado de la hormona produce una disminución de la disponibilidad de los receptores de calcitonina, con el consiguiente descenso de la sensibilidad de la célula al polipéptido. Esta alteración de los receptores se vería complementada por un aumento en la degradación de los mismos. Por todo ello, el fenómeno de resistencia del osteoclasto a la calcitonina después de un uso continuado parece ser mixto: una disminución de la formación de receptores junto con un aumento de su degradación; la aparición de anticuerpos anticalcitonina parece accesoria.

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